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jueves, 12 de noviembre de 2015

Mi musa.

¿Por qué será que sólo cuando tengo que escribir para ti
consigo inspiración?
Quizás porque eres algo así como mi musa
Y tu cuerpo es mi principal razón
O quizás mi mayor excusa

Abres caminos en mi mente
Aún sin estar aquí, presente

Vienes, estás un rato y te vas
Y a mí eso me sabe a poco

Pero cuando recuerdo los viajes, las horas y minutos
Nuestros momentos
Te siento tan cerca como si estuvieras a mi lado

Te pedí que me regalaras un año
Y creo que voy a repetir regalo
Porque solo tú eres capaz de condensar en un simple año
Mil y una razones para estar contigo

Te quiero y no quiero decirlo
Porque siento que esas dos palabras no consiguen explicar
Que para mí, eres mi familia;
Lo primero que me llevaría a una isla desierta;
La felicidad plena;
El amor más tierno;
El futuro más cercano.

Te quiero infinito


sábado, 31 de octubre de 2015

G.

Contigo sobran los motivos
porque podría darte miles y miles.
no necesita explicación lo que nos deja pensativos
en como bajamos la guardia y dejamos de ser tan hostiles

Podría empezar diciendo todo lo que me gusta de ti
Tus ojos o tu sonrisa
Pero eso se evapora, se difumina, desaparece porque sí
y lo importante es que me mires y sonrías, sin prisas,
que sigas estando a mi lado, aun cuando me faltes aquí

Por muchos versos, relatos y cuentos
Que, casi en un estado febril, te escriba
No sería capaz, ni tan solo por un momento
De conseguir componer algo que te describa

Porque eres mar, luz y cielo
Eres todo aquello que no deja de sorprenderme
Y, por ser así, aún me mantiene con recelo
Que seas una parte de mí y de eso no pueda esconderme

Asusta, asustas
Me aterroriza pensar que esto es real
Y aunque a veces no elija las palabras justas

En el fondo sé que eres exactamente lo que tenía que pasar

Para ti, G

martes, 18 de noviembre de 2014

Frío y calor.

(casi que prefiero callar y dejar que las palabras bailen,
pero entonces no tendría sentido escribir esto para ti)

No hay razón más genuina y lógica que tú para conseguir que vuelva a escribir
Porque eres tú
Y no sé cómo definirte sin rozar tópicos.

Porque eres lucha y paz,
Frío y calor.
Eres mi polo opuesto preferido,
pero las coincidencias entre nosotros tienden a infinito

Eres mis ganas de levantarme por la mañana
y el motivo por el que no duermo

Llenas los espacios en blanco
y, al mismo tiempo, haces surgir mil y una dudas en mi cabeza

No me imagino algo mejor que tenerte,
Que contar los lunares de tu espalda,
Que escucharte hablar,
Que perderme en tus ojos.

Tampoco me imagino alguien mejor
aunque eso es tan comprensible que, a veces, puedo obviarlo
por si acaso, te lo recuerdo.

Te quiero, Gustavo

jueves, 4 de abril de 2013

A nadie.

Rescindo, hoy, nuestro contrato. Ya no tendré que mirarte solo a ti, ni quererte;
pero creo que será más fácil ahora que no estás.

Ya no hay tiempo para sudar entre sábanas, ni para estudiar las cordilleras de tu cuerpo,
no más “no te vayas, que aquí hace frío sin ti”.

Y te odio tantísimo por prometer volver y no decir cuándo. Por creer que aceptaría tu abandono, mi derrota. Por haber dejado tu olor en mi cama, tu marca en mi piel.

Te odio porque no he vuelto a tocar el cielo desde enero.
Porque no puedo recordar otra cosa que no sea tu boca en mi cuello.

Te odio por las mismas cosas por las que te quería, o te quiero.
Pero de una cosa estoy seguro, si del amor al odio hay un paso, yo ya no sé hacia cual lo he dado.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Versos que sobran, pero hacen falta

Puedo prometer (y ya sabes que en cuestión de promesas me lo pienso dos veces),
que aquellos que se ríen de mi por ir persiguiendo lo que piensan una utopía,
jamás han visto como el sol se refleja en tus ojos.
Tampoco entenderán que una historia consta de muchos capítulos
y que muchas de ellas se escriben sin que sus protagonistas lo sepan.
No se imaginarán siquiera
que existan personas capaces de transformar días en años y horas en segundos.

No te conocen,
eso es todo.
No han escuchado tu risa, ni tu voz.
No saben eso de los acordes de tu cuello
ni que es posible leer tu cara como si fuera un libro
(pero mejor en braille).

Y no sabrían enumerar razones por las que quererte.
Y tal vez yo tampoco...
pero prefiero pasar el tiempo demostrándotelas.

(A ti, te quiero)

domingo, 17 de febrero de 2013

Cuéntame Diciembre...



-Cuéntame Diciembre…-me dice, sin apartar sus ojos fijos.
Pero antes de Diciembre vienen otras lunas. Vienen otros meses, menos fríos. Si me pides que te cuente Diciembre, tendré que empezar por el principio, cuando estuvimos a nada de serlo todo. Cuando el camino que se nos dibujaba cambió de rumbo y a mi razón se le antojó ausentarse.
No te voy a contar la verdad, no creo que haya ninguna cuando de impresiones se trata, pero lo haré de la forma más objetiva que mi memoria me permita.
Pero, como cualquier escritor sabe, la mejor manera de despertar la inquietud es creando misterio. Por ello, la última palabra que escriba hoy no será otra que… Continuará.

martes, 29 de enero de 2013

sinfonía a tu espalda.



Sabor amargo el de esta copa
y el de todas las que quedan por venir (que serán muchas).
Aunque no me sorprende, amargas son todas las cosas que he probado desde tu ida.

Las ganas de verte se me murieron anoche o al menos eso creía,
pues no hay segundo que no desee exiliarme a tu cama y ser el autócrata del reino de tus sábanas.

Vuelve, ya no solo por mí, sino por nosotros,
porque no podría utilizar ese pronombre con nadie más que contigo 
y porque el amor es una guarrada sin ti.

Siempre tú. Siempre yo. Siempre nosotros.

miércoles, 9 de enero de 2013

oda a tus manos lentas I



En este mundo vacío, falto de miradas cálidas, necesitado de gente como vos;
donde solo escuchamos que el sol sale por rutina y no para iluminar tus ojos y los míos.
Donde faltan manos entrelazadas, besos en la frente y amores locos.
Un mundo que es una mentira, un espejismo, una falacia, un engaño, una patraña, una ficción
y nosotros somos esa verdad que se convierte en la excepción de esta regla.
Donde cada noche es una oportunidad más para sumergirme en esa otra dimensión
que son tus labios
y volver de ella en avión con jet lag y cara de tonto.
Y mira que nos decían que escaparse de aquí era imposible,
pero yo viajo a la luna cada vez que pienso en vos (y eso es la mayor parte de mi tiempo)

martes, 25 de diciembre de 2012

Feliz Navidad...



No hace falta que te escondas. Esta vez no.
Mira en que te has convertido: un ser frágil que se esconde cuando escucha hablar de amor. ¿No entiendes que la vida no es más que eso? Intentarlo, fallar. Cuanto más falles, más cerca estarás de lograrlo. Olvida esos malditos consejos que te dieron, no eran para ti. Tú estás hecho para vivir hasta el extremo, para situarte al borde del abismo y saltar. Pues, ¿qué te espera al final? No lo sabes. La única manera de saberlo es saltando.

martes, 6 de noviembre de 2012

865.



¿No resulta absurdo que ahora tus ojos brillen en el vacío que alguien dejó? Un vacío profundo, tal vez demasiado, que pretendió ser mucho y acabó siendo poco, que quería abarcar tanto que el saco acabó por romperse.
Ahora recoges la ropa del suelo que te quitaste apresuradamente sin pensar en porqués ni después, y te vistes, aunque sigues estando metafóricamente desnuda. Recuerdas que olvidaste (qué paradoja) reducir la velocidad de un corazón que cree que va en autopista y decides parar, al menos por un tiempo.
Salvaguardas las distancias de seguridad y te dispones a construir el siguiente castillo en el aire. Un consejo: esta vez intenta poner un poco más de razón y menos corazón en los cimientos.

sábado, 6 de octubre de 2012

La luna bajo el brazo.




La noche baila, dando vueltas sobre sí misma y susurra palabras que solo tienen sentido para mí. Se repiten las canciones, los versos, los acordes que parecen haberse escrito para que tu ausencia se clave de una manera tan profunda como limpia en mi garganta, para que los recuerdos sean imposibles de olvidar.

Mi mundo cae, como cae la luna, a pesar del frenético intento por alargar eternamente la noche ante el miedo de que se haga de día. “Cuantas cosas perdemos por miedo a perder“, decía Coelho, y yo tardé tanto en entenderlo…

La noche baila, la luna se mantiene, por el momento, en lo alto entre un mar de estrellas, pero ahora ya no importa. ¿De qué sirve ser el único testigo de algo tan triste, tan efímero, que solo puede ser bonito?

sábado, 22 de septiembre de 2012

Declaración nº3


Todas las canciones hablan de ti.

Quién iba a pensar que fueras musa de tantos poetas y músicos sin ni siquiera saberlo. Eres la sinfonía inacabada de Schubert, eres Lucy in the Sky with Diamonds, eres Creep de Radiohead. Eres la causa de mi insomnio, la melodía que se reproduce en un bucle infinito entre mis costillas.

Vas y vienes sin saber donde acabarás, y yo te sigo como si fuera tu sombra porque no quisiera perderme ni un solo momento. Cada gesto, cada mirada, cada suspiro… los guardo bajo llave en mi memoria confiando en que se queden ahí para siempre por si algún día me faltas, que nadie lo quiera.

Me pediste que pensara en ti y yo sonreí y te dije que no hacía falta que me lo pidieras, que era algo que jamás pararía de hacer. Qué puedo hacer si el mundo se paró el mismo día en el que apareciste en mi vida, con la noche bajo los ojos, y yo pedí bajarme de él porque no podía imaginármelo sin ti.

lunes, 27 de agosto de 2012

Hasta que todo te encaje.

Te dirán que no vale la pena echar un par de lágrimas por algo que te importa. Que tienes que ser fuerte y mirar siempre hacia delante.
Te harán creer que no es bueno derrumbarse, que no estamos hechos para caer, sino para seguir de pie. Que los hombres no lloran.
Y no me creerás cuando te digo que quien te dice eso es porque no te quiere. Que quien está arriba es porque ha estado mil veces abajo y si quieres aprender a volar, has de estar antes en el suelo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Volver.



Se sirve otra copa y empieza a tocar el piano invisible que había aparecido sobre la espalda de ella. Las ganas de que esa tarde fuera la continuación de aquel septiembre tan lejano, se acumulaban en su pecho y luchaban por salir. Él las ahoga con cada trago y cada calada pero, de pronto, se da cuenta que el resto del mundo ha desaparecido y solo quedan ellos dos, en aquella habitación.
Desliza los dedos sobre su espalda, pasando por su cuello. Mil recuerdos se apoderan de su mente y la razón se ve obligada a rendirse por primera vez en mucho tiempo. Ella deja las dudas a un lado y ambos se pierden entre tantos besos que les es difícil volver a encontrarse de nuevo.
Eran dos, pero respiran como si fueran uno. Los dos cuerpos se devoran y la luna, en lo alto, queda de testigo. Se miran y no dicen nada porque las palabras sobran. Sabían perfectamente que esto pasaría. Se echaban de menos. Y ese parecía ser motivo suficiente para ambos.

lunes, 30 de abril de 2012

Como el que más.



Los planes no suelen salir como los planeo. Quería que te fueses y que esta vez fuese de verdad. Tal vez no entendías que necesitaba a alguien que me hiciera el amor, porque follar lo puede hacer cualquiera. Pero eso solo lo comprendí después de cambiar muchas sábanas y escribir tantas veces tu nombre en mis manos que pasó a ser el mío propio.

sábado, 24 de marzo de 2012

Dime algo que no sepa.


Puede que sea cierto eso de que, a veces, solo los besos de ciertas personas saben mejor. Puede ser que prefieras en el menú de esta noche, a ella de plato principal. Y de postre, ya que estamos.
Crees que no hay nada más aparte de esos pequeños ojos esquivos y el doble hoyuelo en su mejilla derecha. Y puede que no lo haya, es cierto.
Te sabes de memoria las líneas de sus manos y la historia detrás de cada una de sus cicatrices. Distingues su figura a kilómetros y todos tus jerséis huelen a ella.
Crees que la tienes, pero no es verdad. Tienes motivos suficientes para quererla, pero no sabes que a mí, los motivos me sobran para amarla.

jueves, 8 de marzo de 2012

De esas que.


Era del tipo de persona que sufría el síndrome afectivo estacional, que hibernaba bajo sus sábanas en cuanto el frío se acercaba por la esquina y despertaba en primavera, cuando los rayos de sol llegaban a su ventana. Por decir, puedo asegurarte que siempre sospeché que tenía el síndrome de Peter Pan y mil más, aunque jamás pude conocer todas las historias que guardaban esos ojos grises.
Era de esas que nadie recomienda, pero todos querían. Por perseguirla, la perseguía hasta el viento en los días más fríos. No atendía a razones y disfrutaba eso de ir contracorriente. Escuchaba a los Beatles los meses impares y a Nirvana los pares. Nada en su vida tenía sentido, pero aportaba al menos, sentido a mi vida.  

miércoles, 22 de febrero de 2012

Caída libre y luego despegar.


El invierno pasó de gélido a cálido en un solo momento. De pronto, dejaron de importar los besos que se perdían porque nunca llegaban a darse, ni las palabras que se quedaban encerradas en mis costillas porque les daba miedo salir. Los recuerdos se quedaban en casa y podía salir sin tener que cargarlos a la espalda. El cielo que antes parecía tan lejano y nostálgico se me antojó como más cerca, al alcance de la mano. Los puntos suspensivos pasaron a ser puntos finales y los interrogantes desaparecieron al final.  
El viento dejó de pasar por mi calle y así fue como nunca más volví a tener frío.

sábado, 4 de febrero de 2012

Tópicos para una semana.


En el día más frío del año, sobrevenían los tópicos. Típicos tópicos. Estaba ese de que el frío que tenía en los huesos no me lo quitaría otro que no fueras tú. El de que dos besos saben mejor que uno, y que ya que son dos, que sean más. Aquel que suele repetirse demasiado: la carne es débil y la tentación, grande. Y mi preferido: todo volverá a ser como antes.
Junto a un café ardiendo, desayuné una ración de tópicos porque echaba de menos eso de quererte un poco. Aún no sé por qué diablos no pude decir que no. Las cenizas no habían volado, seguían allí.

viernes, 27 de enero de 2012

Aquí solo contábamos tú y yo.


Una vez me enamoré de una voz que susurraba versos sueltos de una canción sin acabar. Los dedos de aquel poeta nocturno acariciaban las cuerdas de su guitarra con suavidad mientras entrecerraba los ojos y su voz adoptaba el desgarro de Sabina.
Nunca llegó a decirme su nombre, pero no me importó. Con él no hacían falta palabras, solo largas miradas tintadas de deseo. Me llamaba princesa y eso hacía que me derritiese antes que el hielo de mi copa. Cada noche se sentaba en el borde de mi cama y tras dos boleros y un blues, saltaba sobre mí e iniciaba una nueva travesía sobre mi piel. Me desnudaba en dos segundos y yo me abandonaba al sentir su aliento sobre mi cuello. Aunque parezca lo contrario, lo nuestro no fueron diez polvos mal contados. A veces pasaba de la acción y pintaba paisajes con un pincel imaginario sobre mi espalda. Y yo me dedicaba a memorizar cada recoveco de su cuerpo por si algún día se marchaba. Y lo hizo.
Escribí los versos que recordaba en mi pared y los leía cada noche para imaginarme que volvía como siempre, a contarme historias con la luz apagada. Pero nunca volvió. Hasta esta noche.