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jueves, 4 de abril de 2013

A nadie.

Rescindo, hoy, nuestro contrato. Ya no tendré que mirarte solo a ti, ni quererte;
pero creo que será más fácil ahora que no estás.

Ya no hay tiempo para sudar entre sábanas, ni para estudiar las cordilleras de tu cuerpo,
no más “no te vayas, que aquí hace frío sin ti”.

Y te odio tantísimo por prometer volver y no decir cuándo. Por creer que aceptaría tu abandono, mi derrota. Por haber dejado tu olor en mi cama, tu marca en mi piel.

Te odio porque no he vuelto a tocar el cielo desde enero.
Porque no puedo recordar otra cosa que no sea tu boca en mi cuello.

Te odio por las mismas cosas por las que te quería, o te quiero.
Pero de una cosa estoy seguro, si del amor al odio hay un paso, yo ya no sé hacia cual lo he dado.

2 comentarios:

Ruby T. dijo...

El amor y el odio se confunden a menudo. Ambos son igual de intensos.

Entiendo lo que dices.

Ruby T. dijo...

http://letsdancewithmaryjane.blogspot.de/